Poética
A menudo caminas sin rumbo por ahí.
De pronto, escucho que me llamas
y me pides que te guarde,
en una neurona, en un parpadeo,
en una nota en el celular.
Vives en el fleco de una manta que mece el viento,
acompañas la caída de una ciruela madura,
te pierdes en el vuelo de una mariposa.
Te refugias en la oscuridad.
Andas en los tacones que raspan la acera,
flotas en el eco de unos ladridos
y te pierdes en el humo negro que escapa de un camión.
Haces que el viento sople al revés.
No sé qué eres, pero de algún modo expresas
lo que guardo dentro mío.
Y te desvaneces, así sin más,
dejándome en la nada
y sumergido en la duda
de si tú eres la poesía.
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